Manifiesto de Mérida / En el Esequibo Exxon NO!!

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MANIFIESTO DE MERIDA A LOS SABIOS DE LA HUMANIDAD: SALVAGUARDAR A LA GUAYANA ESEQUIBA, EL ULTIMO TERRITORIO CON INMENSAS SELVAS INCÓLUMES, JUNTO A LA FAUNA MAS VARIADA, ABUNDANTE E INSÓLITA DEL PLANETA; DE TIERRAS, AGUAS, ATMÓSFERAS IMPOLUTAS; DE BELLISIMA GENTE.

Tal vez por ser un espacio de Venezuela sometido a un proceso de reclamación limítrofe desde hace muchas décadas la actividad política administrativa se inmovilizo en el tiempo, incluida en esa cesación los desenvolvimientos comerciales intensos, las industrias de amplia cobertura, asi mismo el estamento mínimo para levantar un estado orgánico, pero el tiempo de la naturaleza NO SE DETUVO: las selvas mantienen su equilibrado desarrollo tanto en las planicies, en las montanas, en los valles, lo cual ha permitido la conservación, abundancia y alta pureza de las aguas de sus ríos, magnifica reserva hídrica incontaminada difícil de hallar en otros lugares del mundo.   Flora riquísima en la variedad de sus especies, en la calidad de sus árboles sostenedores de los millones de micro habitas colocados encima de los bosques.  Favorecida esta opulencia forestal por la posición climática y geográfica de esa enorme franja de tierra situada en el mero corazón de lo descrito por el poeta Andrés Bello con el nombre de “la zona tórrida” colocada – respetando la relatividad de las distancias – entre la línea ecuatorial y el Trópico de Cáncer, beneficiada la par por los húmedos vientos provenientes del Océano  Atlántico.

¡Salve, fecunda zona,      

que al sol enamorado circunscribes     

el vago curso, y cuanto ser se anima      

en cada vario clima,      
acariciada de su luz, concibes! 

LA AGRICULTURA DE LA ZONA TORRIDA (VERSOS 1 – 5), de Andrés Bello.


El nutriente verdor de esos parajes ha permitido el incremento de una copiosa y diversificada fauna, representadas por muchísimas especies científicamente valiosas y hoy desaparecidas en sus entornos originarios, estos selváticos vertebrados e invertebrados encontraron esplendidos refugios en las sabanas y floresta de esa casi virgen zona venezolana flanqueada en el este por el caudaloso rio Esequibo.  La Guayana Esequiba es una continuidad natural  de la geografía física, política, histórica, humana de Venezuela, incluso su límite hidrográfico por el este representa una frontera compartida por tratarse de un rio, el hermoso Esequibo.  Pertenece esta extensa superficie, sin lugar a dudas, a los venezolanos, a los de acá y a los de allá, a los nacidos en la dispuesta Patria desde la Cordillera andina hasta la Guayana Esequiba inserta legítimamente en dicho espacio político – administrativo.  Somos la misma gente, el mismo pueblo inteligente, honesto cordial, trabajador, sano de costumbres.

En la ciudad de Mérida, situada en el centro de la Cordillera de Los Andes de Venezuela, urbe levantada por la creatividad de sus poetas, narradores, historiadores, pintores, músicos, científicos, profesores, por la Universidad de Los Andes, por la Iglesia Católica, entre otras instituciones, nos dirigimos a la gente sabía de la humanidad para presentarles este manifiesto con la suplica de su apoyo intelectual, moral, de sus palabras expresadas por los medios, para la salvaguarda integral de la Guayana Esequiba con base a estas presentes, objetivas, verdades:

a)   La Guayana Esequiba es una prolongación consubstancial del territorio de la República de Venezuela en lo geográfico, en lo histórico, en lo político- administrativo, en su gente.
b)    La Guayana Esequiba constituye una de las pocas regiones, de gran extensión, verde y virgen del Planeta poseedora de inmensas y antiquísimas selvas, abrigo y cobijo de una fauna selvática y sabanera numerosísima, diversificada, bien amparada por  la frondosidad vegetal.
c)    Corren sobre su superficie más de seis grandes ríos no contaminados, lo cual se traduce en invalorables recursos hídricos de alta calidad.
d)      Todo lo expuesto, pues, en este escrito debe traducirse en una sencilla ecuación: La Guayana Esequiba pertenece a Venezuela tal se explico en el primer acápite (a), por ser un opimo legado de la naturaleza, una fortuna ecológica, un tesoro ambiental bien conservado – vegetación, fauna, aguas, tierras, atmosfera, oxigeno, gente – la humanidad sabia debe asumir el compromiso ético de salvaguardarlo cual un común patrimonio científico, artístico, recreacional, ecológico, ambiental de los habitantes del Planeta Azul. Solicitamos solidaridad al respecto.

Desde la ciudad de Mérida de Venezuela para el mundo.

Lubio Cardozo, poeta ambientalista venezolano