Deforestación en los bosques boreales

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La demanda de madera de los bosques boreales va en un ascenso acelerado producto del crecimiento poblacional de las regiones del norte y el consumo de productos materiales asociados al tema forestal. Según cálculos del Comité de la Madera de la CEPE para 2010, las extensiones de bosque cerrado inexplotable eran de 260,7 millones de hectáreas entre Europa y Asia; 49,3 millones en Canadá y la mayoría de los bosques propiamente boreales de Alaska.
Esta  creciente demanda de recursos madereros  se ha incrementado a tal nivel en estas últimas décadas que se ha producido una pérdida notable de dichos bosques.  Las últimas mediciones consideran que sólo un 40% del total de estos bosques permanecen intactos, y que el grado de fragmentación entre ellos aumenta.
Las únicas aéreas o extensiones de los bosques boreales susceptibles a una real defensa serán las que se encuentren  muy alejadas de los centros de población y consumo, así como las situadas en terrenos de difícil acceso o de clima extremo, condiciones estas que económicamente superan la rentabilidad de actividades asociadas a la extracción y el transporte. Situación contraria en los lugares accesibles. Para la industria maderera, en países como Canadá o Rusia, la  explotación  a fondo  de esos bosques vírgenes  por la creciente demanda será cada vez  más difícil por los afortunados límites inevitables más allá de los cuales el costo de la extracción, el transporte y la infraestructura sobrepasan el precio que los consumidores están dispuestos a pagar por la madera. Una circunstancia económica, que debe transformarse en medidas proteccionistas  o ambientales  que prohíban parcial o totalmente la producción de madera, como en el caso de las zonas más remotas del Canadá, de los bosques siberianos y de otras partes del norte  Rusia.
La “humana e inhumana” deforestación es el enemigo irracional de los bosques del mundo. Las cantidades de carbono que absorben de la atmósfera una selva tropical y un bosque boreal, así como las que se liberan mediante sus respectivas deforestaciones, han sido estudiadas por los científicos la cual estiman, que las selvas y bosques eliminan de la atmósfera cada año una cantidad de carbono equivalente a un tercio de lo que se emite anualmente por la quema de combustibles fósiles. Los nuevos datos descubren que el papel de las selvas y bosques como sumideros de carbono es más importante de lo esperado. Así mismo, otra conclusión esencial es que la reforestación cuenta más de lo que se presumía. No obstante, eso no significa que baste una mejor gestión de los bosques para resolver el problema del cambio climático (no hay suficiente suelo en el planeta como para que los árboles almacenen todo el carbono que emitimos quemando combustibles fósiles). 
Las previsiones climáticas para un futuro advierten que en la zona boreal la temperatura subiría más en invierno que en verano y aumentarían las precipitaciones; los bosques boreales se retirarían hacia el norte y quedarían formando un estrecho cinturón comprendido entre el Océano Ártico y el bosque mixto templado. En las regiones boreales, la composición de especies y los extensos bosques de coníferas evolucionarán hacia bosques mixtos de caducifolios (verdes sólo en verano).
La comunidad científica y ambientalista tiene bajo sus hombros el reto del milenio: asumir el debate social irrenunciable por la defensa de la salud del planeta donde nuestros bosques no son negociables. O es el mundo de todas las especies o los intereses económicos de las compañías trasnacionales y los grandes grupos financieros.

Un libro para sentirnos orgullosos: Bosques Boreales. La corona verde del Planeta Tierra: sus pobladores, clima, fauna y flora




Este libro pretende estimular al lector hispano a conocer el maravilloso mundo boreal, tanto de sus bosques, clima como la de su fauna y pobladores. Por supuesto el tema de las auroras boreales no podía faltar. 

Poco sabemos sobre este importante tema, porque seguramente los bosques tropicales por años han eclipsado la atención mundial, sin embargo, estamos hablando  que el 30% de los bosques del mundo se encuentran en la zona boreal. 

Los bosques boreales son los  más septentrionales del planeta (la mayor parte se extiende entre los 50º y 60º de latitud norte). Este bioma aparece solamente en el Hemisferio Norte, pues en el Hemisferio Sur en estas latitudes no existen masas continentales. Son el último pulmón verde del planeta y se extiende a lo largo del norte de Canadá, Alaska, Rusia y Escandinavia, están cerca de convertirse en el próximo Amazonas. Ya que se encuentra bajo una amenaza creciente, producto del cambio climático y la presencia humana depredadora. 

En el presente, científicos y ambientalistas exigen medidas urgentes para preservar los bosques boreales y asegurar su biodiversidad, además de prevenir la pérdida de uno de los mayores sumideros de CO2 del planeta. Ellos comprenden un tercio del área boscosa mundial y un tercio del carbono almacenado. 

Estos bosques no escapan al complejo problema del cambio climático  y cuanto más indagan los científicos más variables encuentran que se deben estudiar. El clima del planeta es un sistema global, que está totalmente interconectado, así que una disfunción local puede afectar a la totalidad. Prueba de ellos, es que en los últimos años se ha comprobado que el aumento de la temperatura está matando a las coníferas al norte del Canadá. Representando una nueva variable, hasta ahora no estudiada a profundidad, en la lucha contra el calentamiento global. 

El título de este libro es Bosques Boreales la corona verde del Planeta Tierra y está dividido en tres partes: Los Bosques Boreales, Los Pueblos Boreales y La Aurora Boreal. 

La primera parte plantea y analiza los siguientes 11 tópicos: 1.- Los bosques boreales o Taiga; 2.- Clima de los bosques boreales; 3.- Flora y fauna del bosque boreal; 4.- Tundra y bosques boreales, la última frontera; 5.- CO2 bosques boreales; 6.- Alces, Renos y Ciervos, los grandes herbívoros mamíferos de los bosques boreales del Canadá; 7.- Deforestación en los bosques boreales; 8.- Efectos de la minería sobre los bosques boreales canadienses; 9.- El calentamiento global y la degradación del bosque boreal canadiense; 10.- Bosques boreales avanzan hacia el norte para protegerse del cambio climático; y, 11.- El futuro de los bosques boreales

La Segunda parte propone un acercamiento aproximativo sobre el hábitat, la cultura y costumbre de los pueblos aborígenes del extremo norte. Negados a extinguirse y con la mayor tenacidad por la supervivencia, habitan en las regiones boreales o taiga y de la tundra, uno de los poblamientos más antiguos de la humanidad. El amplio abanico de pueblos nativos que residen en esos gélidos territorios del planeta, nos confirman su gran capacidad de adaptación a estos biomas. Encontramos así: 1.- Los pueblos aborígenes del extremo norte; 2.- Los Aleutianos; 3.- Los Inuit o Esquimales; 4.- Los Dolganos; 5.- Los Nenets; 6.- Los Nganasans; 7.- Los Koryaks; y, 8.- Los Chukchis. 

Por último, la tercera parte propone reflexionar sobre ese fenómeno natural maravilloso que son Las Auroras boreales o luces del norte. Aurora Boreal es un término compuesto que tiene su origen, en primer lugar, en la diosa romana del amanecer, Aurora (Eos para los griegos); y, seguidamente, del término de origen griego, Bóreas, dios del helado viento nórdico. 

Galileo Galilei acuñó el término aurora en un ensayo que publicó junto a un alumno suyo, Guiducci, en 1616. En él, tras describir la asombrosa iluminación del cielo septentrional, concluye: "formándose así para nosotros esta aurora boreal". Tres años más tarde ofreció una explicación, equivocada, sobre su naturaleza. Para Galileo las brillantes luces eran resultado del calentamiento del aire que rodeaba la Tierra y del reflejo de la luz solar sobre la atmósfera. 

Los artículos de este libro fueron publicados a lo largo de estos últimos 5 años y han sido consultados por más de 2 millones de cibernautas, según Google. 

Con mucho orgullo publicamos digitalmente, seguro estamos que seremos parte de los libros del futuro, no más árboles sacrificados para hacer la pulpa para el papel, no más derivados contaminantes para hacer las tintas con que se escriben los libros.

Lenin Cardozo, ambientalista venezolano | ANCA24 – Hugo E. Méndez U., periodista ambientalista venezolano | ANCA24 Italia